Voces de Gleaners: Conoce a Kimberley

Para Kimberley y su familia, ayudar a los demás siempre ha sido parte de su vida. Ella y su hermana solían ser voluntarias con su madre en St. Vincent de Paul, uno de los socios de despensa de Gleaners desde hace mucho tiempo. Su familia no solo entiende la importancia de ayudar a los vecinos, sino que la viven. 

“Cuando éramos jóvenes, siempre éramos nosotros los que hacíamos donaciones y éramos voluntarios”, dice Kimberley. “Ahora tenemos más de 60 años, y mi madre tiene 86 y está en silla de ruedas. Intentamos que siga viviendo en su casa, que tiene más de 100 años, así que la mayor parte de nuestros ingresos se destina a reparaciones”. 

Como muchas personas en nuestra comunidad, Kimberley y su hermana han trabajado duro toda su vida. Ambas trabajaron en la ciudad de Detroit. Planificaron con anticipación, tenían seguro médico y esperaban una jubilación estable. Pero entre el aumento de los costos, las reparaciones del hogar y las necesidades médicas de su madre, el dinero escasea, y la comida de Gleaners ayuda a cubrir la carencia. 

El apoyo comunitario cierra el círculo 

Kimberley conoce el poder del apoyo de la comunidad y ha experimentado cómo pueden cambiar las circunstancias. 

“Que alguien use Gleaners no significa que reciba asistencia social”, dice. “Mi hermana y yo teníamos buenos trabajos y seguro médico. Pero ahora tenemos ingresos fijos, y es un desafío. Existe el estigma de que la gente simplemente se aprovecha, pero no siempre es así”. 

La experiencia de Kimberley refleja lo que demuestra el Modelo de Impacto en el Hogar de Gleaners: cuando las familias enfrentan gastos crecientes, a menudo se ven obligadas a tomar decisiones difíciles entre necesidades básicas como la alimentación, la vivienda, la atención médica y el transporte. Al brindar acceso confiable a alimentos nutritivos, Gleaners ayuda a reducir estas disyuntivas para que los hogares puedan mantenerse fuertes y centrados en su salud y estabilidad. 

“Con la situación económica actual”, dice Kimberely, “incluso quienes creían estar seguros están pasando apuros”. 

“Antes éramos los que ayudaban, y ahora nos ayudan”, dice Kimberley. “Pero para eso está, ¿no?” 

“Cuando voy a Gleaners, llevo la comida a casa de mi mamá y mi hermana la prepara”, comparte Kimberley. “[La comida] que recibimos de Gleaners nos ayuda. Y mi mamá se emociona muchísimo cuando la ve. Es como un regalo para ella”. 

Ese detalle extra marca una gran diferencia. Algunos días, la hermana de Kimberley no sabe qué cocinar. Pero una visita a su despensa local puede inspirar ideas y aportar variedad a la mesa. 

“Mi mamá no siempre tiene ganas de comer, pero cuando sabe que la comida viene de Gleaners, está más dispuesta”, dice Kimberley. “Creo que es psicológico, ¡pero funciona!” 

Gleaners existe para momentos como este: para familias como la de Kimberley que necesitan ese apoyo extra para superar momentos difíciles. Al ayudar a eliminar las difíciles disyuntivas entre pagar facturas, hacer reparaciones o comprar alimentos, fortalecemos los hogares y construimos una comunidad más saludable y resiliente. 


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